Salomon Kalmanovitz
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Los problemas que enfrentamos
14 de diciembre de 2014 - El Espectador

 

La caída de los precios del petróleo nos toma de sorpresa y en situación vulnerable.
Salomon Kalmanovitz
 

La deuda pública externa en agosto de 2014 alcanza US$57.000 millones con un crecimiento de 44% desde 2010. El gobierno estaba orgulloso de que con un dólar a $1.800 representaba sólo el 13.6% del PIB; sin embargo, con un dólar a $2.400 la deuda pública abarca 18.2% del PIB, con la perspectiva de un crecimiento mucho menor del producto del que disfrutamos hasta este año.

Para el sector privado, la perspectiva es más compleja pues aumentó su deuda externa en un 64% entre 2010 y 2014 a US$41.300 millones . Endeudarse con un dólar cada vez más barato y con tasas de interés internacionales muy inferiores a las locales parecía el mejor negocio del mundo. Ahora tanto el gobierno como los empresarios enfrentan pagos por intereses y amortización 33% más elevados que hace un año.

Por cada dólar que cae el petróleo, el gobierno deja de percibir unos $240.000 millones por dividendos e impuestos. La caída a la fecha del WTI Texas es de US$45 que merma el ingreso fiscal en $10.8 billones. Si a eso se suma los $12.5 billones que era el faltante que hizo necesaria la mini reforma tributaria, el lío para 2015 y sobre todo 2016 será bastante grave: reducciones brutales del gasto público, junto con la resistencia a la tributación que se enardece cuando la economía se desacelera, harán más complejos los problemas del fisco. A pesar de que hay una regla de Ecopetrol que hace que la gasolina esté atada a su precio internacional, el gobierno buscará que el beneficio no lo reciba el consumidor ni los transportistas, aumentando así subrepticiamente la tributación sobre los combustibles.

Será necesario, ahora sí, contar con un estatuto tributario racional que se nutra del ingreso de las personas más que de las empresas y no seguir con esperpentos como el impuesto al patrimonio de las firmas y el 4 por mil. Un aumento del IVA, como lo contempla el hombre más rico del país, tendrá un impacto más recesivo que si se aumenta el que recae sobre la renta de las personas como él.

Para el primer semestre de 2014 la cuenta corriente era negativa en US$8.107 millones, -4.4% del PIB. Un año atrás, el déficit era de -3.0% del PIB. Mientras las exportaciones vienen cayendo en 2014 con cada vez mayor fuerza, las importaciones continuaron aumentando. Antes de acercarnos a algún tipo de equilibrio externo, el déficit seguirá ampliándose hasta que las importaciones se contraigan con fuerza con el dólar caro y las exportaciones comiencen a aumentar, equilibrio que puede tardar varios años en lograrse.

Durante todos estos años de bonanza el país gastaba más de lo que ganaba, manifiesto en el déficit externo y el déficit fiscal que ahora se tornan más problemáticos. Antes el déficit fiscal del gobierno central (de 2 a 4% del PIB) se escondía presentando el del sector público consolidado que contenía la renta petrolera y decíamos que éramos la economía mejor administrada del continente. Con la renta considerablemente reducida, el déficit en ambas cuentas se evidencia como una amenaza para la estabilidad macroeconómica del país.

Para rematar la cuenta financiera y las entradas de capital que financiaban el déficit externo, también entrarán en terreno negativo. Se eleva así el riesgo en el país y se encarecerá el nuevo crédito que requeriremos para sobreaguar tantas penurias.


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