Salomon Kalmanovitz
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Sorpresas del crecimiento
22 de junio de 2014 - El Espectador

 

Los resultados de la economía colombiana durante el primer trimestre del año superaron todas las expectativas.
Salomon Kalmanovitz
 

El crecimiento fue de 6.4% sobre un guarismo pobre de 2013 (2.9%) que magnifica la cifra de 2014. El DANE anunció además una revisión del resultado de 2013 (a 4.6% en vez de 4.3%) lo cual nos pone cabezones. Le faltó el cálculo del Producto Interno desde la demanda, dejando por fuera el saldo del comercio externo que fue negativo en US$600 millones y que le debió restar algo al crecimiento total.

El sector que jalonó este crecimiento fue el de la construcción (17.2%) y dentro de este las obras civiles con casi 25% de crecimiento. La expansión de la obra pública revela que la ejecución de la administración Santos fue pobrísima durante 3 años para despegar en año electoral. Persiste un auge inmobiliario al que tardíamente entró Bogotá, a pesar de todo el desgreño e incompetencia de la administración de Petro.

Lo que estuvo detrás del buen comportamiento de la economía fue un fortalecimiento de la demanda agregada que también está elevando la inflación y que el Banco de la República está previniendo, restándole estímulo monetario. Para ello, ha aumentado su tasa de interés de referencia ya en tres ocasiones, aduciendo que estábamos superando el crecimiento potencial de la economía. Este se define como aquel crecimiento que no genera inflación. Esta política enfría la economía de dos maneras: encarece el crédito y favorece el fortalecimiento del peso frente a monedas como el dólar que continúan bajo una política monetaria bastante laxa.

Esta vez la industria obtuvo una recuperación moderada, con un crecimiento de 3.3%, en el que fue importante la devaluación que hubo hasta marzo de 2014, cuando el peso superó la barrera de los $2.000. Quizás tuvo efecto también la restricción del comercio con Panamá que trabó el contrabando, lo que se evidenció en el aumento de las confecciones, aunque el calzado sigue contrayéndose. Es notorio el aumento de producción de motocicletas, concentrado en el eje cafetero.

Sin embargo, una mirada más larga sobre la industria revela un estancamiento de su producción y ventas y una reducción sistemática de su empleo. Ha aumentado la producción de bienes de capital y sobre todo los bienes destinados a la construcción, pero la de bienes de consumo está frenada. El ministro Cárdenas conceptuó que la recuperación industrial era un hecho consumado, pero la nueva revaluación del peso que hoy lo tiene rondado en $1.880 por dólar es un palo en la rueda de su crecimiento.

La agricultura creció más del 6%, gracias a la caña y la palma, pero no el resto porque la fuerte elevación de los precios de los alimentos evidencia escasa producción.

Mientras se recuperaba la producción de carbón por las huelgas que hubo el año pasado, la de petróleo se contrajo. No se entiende bien que las Farc y ahora el Eln estén saboteando el transporte del combustible, cuando deberían estar mostrando su faz constructiva. Las cotizaciones del carbón van a la baja y en el mediano plazo será afectada por la política de reducción de emisiones de la administración Obama, pero las del petróleo se elevan por la perspectiva de desintegración de Irak y su impacto sobre el suministro del Oriente Medio.

Se prolongará así nuestra bonanza petrolera con su efecto positivo para las finanzas del Gobierno, pero negativa para la industria y la agricultura.


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