Salomon Kalmanovitz
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Las cuentas del sector financiero
9 de marzo de 2014 - El Espectador

 

Uno de los grandes debates económicos de todos los tiempos ha sido la consideración de cuáles son actividades productivas y cuáles no para elaborar la contabilidad nacional.
Salomon Kalmanovitz
 

Por ejemplo, Adam Smith, el fundador de la economía moderna, consideró que todos los servicios, incluyendo la banca, no agregaban valor. Marx consideró que era productivo todo trabajo que agregaba a las ganancias, de tal modo que los intereses sustraían parte de ese excedente.

La definición del PIB del sector financiero está nuevamente en cuestión. La crisis de 2008 puso en evidencia que el valor creado en su interior podía obtener variaciones enormes en pocos días: el banco Lehman, por ejemplo, tuvo un valor de varios billones de dólares en 2008 y al día siguiente de su quiebra se había reducido miles de veces. Los valores accionarios y de la finca raíz que se habían disparado en la burbuja se redujeron en forma calamitosa.

Los estadísticos miden el margen de intermediación de los bancos (lo que pagan por los depósitos menos lo que reciben por intereses), le restan los costos operativos y obtienen su ingreso principal, pero también están las utilidades por jugar con deuda pública y privada, acciones y derivados, finca raíz y materias primas. Esta ha sido la fuente principal de las enormes ganancias de la banca de inversión, como J.P. Morgan y Goldman Sachs.

Una de las definiciones del PIB está basada en el valor agregado. Pero ¿qué valor agregan los bancos y las actividades de especulación a la sociedad? ¿Qué pasa cuando las remuneraciones de los ejecutivos son el grueso del tal valor agregado? Se supone que el papel que juega el sector financiero es intermediar la oferta y demanda de ahorro y hacerla accesible a la inversión y cada vez más al consumo, pero cuando se crece tanto la banca de inversión el papel fundamental es encontrar oportunidades de arbitraje en los mercados de activos, incluso fabricándolas de la nada y causando a veces la ruina de sus clientes.

En nuestro caso, aunque la intermediación financiera es muy llana, de sólo 36% del producto anual (comparada con el 90% en economías como la chilena o la coreana), el PIB del sector es 18,6% del total en 2012. Inglaterra, que es epicentro financiero global, tiene una participación similar a la colombiana y Estados Unidos de 8%, aunque creció desde 2,5% del PIB en 1950. De hecho, el sector financiero es el más grande de la economía colombiana pues la industria abarca 11,9% (era del 20% en los años ochenta) y el sector minero 8% del PIB.

A pesar de que ha aumentado la competencia con la llegada de nuevos bancos extranjeros, el sistema se mueve con grandes márgenes de intermediación y el cobro de comisiones, retiros, libretas de ahorro y otras arandelas que son las que explican su desproporcionada participación en el PIB. La baja de la inflación permitió el desarrollo del mercado de bonos públicos, que también ha contribuido a la expansión del valor agregado del sector financiero. Asimismo, el manejo privado de los fondos de pensiones permitió un incremento de la participación aludida. El aumento del dinero plástico con enormes márgenes de intermediación también contribuyó a la expansión del sector financiero.

¿Qué valor agregó Interbolsa al PIB colombiano? ¿Son los derivados que reparten riesgos sobre el futuro actividades productivas? Todas estas preguntas son relevantes a la hora de valorar la participación del sector financiero en la economía.


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