Salomon Kalmanovitz
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Empeora el desequilibrio externo
12 de octubre de 2014 - El Espectador

 

La cuenta corriente del país registró un saldo negativo de 4,4% del PIB durante el primer semestre de 2014, con un fuerte deterioro frente al nivel de 2013 (-3,0% del PIB).
Salomon Kalmanovitz
 

La caída de las exportaciones, acompañada de un repunte de importaciones, arroja una cifra de -3.454 millones de dólares en la cuenta comercial, después de estar en superávit en 2013, lo que explica parte del déficit externo. Otro factor negativo fue la llamada cuenta de factores (intereses por deuda más dividendos de la inversión extranjera) por -6.594 millones de dólares.

En la cuenta financiera se registró una entrada de capital por US$18.727 millones, de los cuales 8.452 fueron a minería e hidrocarburos, mientras que 10.770 millones correspondieron a inversiones de cartera: bonos del Gobierno por US$8.758 millones y en acciones 2.008 millones. Esta es una cifra que duplica la del primer semestre del año anterior y se debe a dos factores: el aumento de la calificación del país a grado de inversión, que dio lugar a aumentos de la participación de Colombia en los portafolios de los inversionistas internacionales, y la reducción de impuestos que le hizo el Gobierno a este tipo de inversiones (de 33% a 14% de las remisiones) para atraer más capital de ese tipo, como si no le hiciera falta la plata.

Estos montos de inversión en cartera son bastante grandes para el tamaño del mercado de capital colombiano, y aunque son recursos reales que compran deuda pública y papeles privados, introducen volatilidad que termina siendo costosa a la economía. Mientras que la entrada de capital revalúa la tasa de cambio y se valorizan los bonos y las acciones, a su salida sucede lo contrario: devalúa el peso y se desvalorizan los papeles transados. Es precisamente lo que ha pasado este año a partir de febrero con el fortalecimiento del peso y lo que viene erosionando su valor desde hace tres semanas, alcanzando los $2.053 por dólar el viernes 10 de octubre, además de la caída del 2,35% de la Bolsa de Bogotá el mismo día.

El problema es que el capital que entra al país debe salir aumentado con el paso del tiempo y consume divisas, aunque si contribuye al aumento de las exportaciones el efecto es menor, algo que no hace para nada la inversión de portafolio.

El flujo de capitales es el mecanismo que transmite las condiciones internacionales a la economía nacional. La normalización de la política monetaria en EE.UU. avanza con la suspensión en octubre del llamado relajamiento cuantitativo, que significa una menor emisión de dólares, dando la señal para que los inversionistas comenzaran a retirarse de los llamados mercados emergentes; están adquiriendo ahora bonos del tesoro norteamericano que se valorizan con fuerza.

Estos movimientos no fueron capturados por los datos de la cuenta corriente del primer semestre de 2014. En efecto, el desequilibrio se está agudizando con las salidas de capital y la menor entrada de inversión extranjera directa por el deterioro de la rentabilidad de la explotación de hidrocarburos y de la minería.

Otro factor agravante para las finanzas de Colombia será el aumento de las tasas de interés de largo plazo que responderá a la normalización de la política de la Reserva Federal. De esta manera, los costos de refinanciar la deuda externa (pública y privada) se treparán, al tiempo que su servicio se encarece gracias a la devaluación del peso. El consuelo es que la misma devaluación favorecerá la industria y la agricultura.


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